Prevención de la pérdida de audición inducida por ruido

La audición juega un papel esencial en la comunicación, el desarrollo del habla y el lenguaje, y el aprendizaje. Incluso una pequeña cantidad de pérdida auditiva puede tener efectos negativos profundos en el habla, la comprensión del lenguaje, la comunicación, el aprendizaje en el aula y el desarrollo social.

Los estudios indican que, sin la intervención adecuada, los niños con pérdida auditiva de leve a moderada, en promedio, no se desempeñan tan bien en la escuela como los niños sin pérdida auditiva.

Esta brecha en el rendimiento académico se amplía a medida que los estudiantes progresan en la escuela.1,2

Se estima que el 12,5 % de los niños y adolescentes de 6 a 19 años (aproximadamente 5,2 millones) y el 17 % de los adultos de 20 a 69 años (aproximadamente 26 millones) han sufrido daños auditivos permanentes debido a la exposición excesiva al ruido.3,4

La pérdida auditiva puede resultar del daño a las estructuras y/o fibras nerviosas en el oído interno que responden al sonido.

Este tipo de pérdida auditiva, denominada “pérdida auditiva inducida por ruido”, generalmente es causada por la exposición a sonidos excesivamente altos y no se puede corregir médica o quirúrgicamente.

La pérdida auditiva inducida por el ruido puede ser el resultado de una exposición única a un sonido, una explosión o un impulso muy fuerte, o por escuchar sonidos fuertes durante un período prolongado.

Formas de prevención de pérdida de oído por culpa del excesivo ruido

La pérdida auditiva causada por la exposición a sonidos fuertes se puede prevenir.5 Para reducir el riesgo de pérdida auditiva inducida por el ruido, los adultos y los niños pueden hacer lo siguiente:

Comprender que la pérdida de audición inducida por el ruido puede provocar dificultades de comunicación, dificultades de aprendizaje, dolor o zumbido en los oídos (tinnitus), audición distorsionada o amortiguada e incapacidad para escuchar algunos sonidos ambientales y señales de advertencia.

Identifique las fuentes de sonidos fuertes (como cortadoras de césped a gasolina, motos de nieve, herramientas eléctricas, disparos o música) que pueden contribuir a la pérdida de audición y trate de reducir la exposición

Adoptar conductas para proteger su audición:

Evite o limite la exposición a sonidos excesivamente fuertes

Bajar el volumen de los sistemas de música

Aléjese de la fuente de sonidos fuertes cuando sea posible

Utilice dispositivos de protección auditiva cuando no sea factible evitar la exposición a sonidos fuertes o reducirlos a un nivel seguro5

Busque una evaluación de la audición por parte de un audiólogo con licencia u otro profesional calificado, especialmente si le preocupa la posible pérdida de audición.